En una entrevista radial, el también arzobispo de Lima dijo que la disminución de la extorsión y el sicariato que se registran casi a diario en Perú, servirían como una verdadera preparación, un buen símbolo a la espera de la llegada del pontífice, en noviembre próximo, para una visita de una semana.
“Mientras contemos con leyes que las protegen, no hay nada que hacer. Por ejemplo, un buen sentido espiritual sería disolver esas leyes y, en cambio, las que son importantes para organizar las cosas mejor, levantarlas”, precisó.
El cardenal añadió que la visita papal plantea una tarea crucial de humanización en los próximos meses y llamó a “preparar nuestra mejor humanización y actitudes humanas verdaderas, sensibles ante nosotros, en todas las dimensiones de la vida del Perú”.
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