Bruselas propuso concesiones que deberán revisar los 27 Estados miembros de la Unión Europea (UE) y sus diputados, en una negociación que podría tardar meses, frente a las presiones de la industria química alemana, de los países de Europa central y de Italia.
La negociación incluye permitirle a la industria europea emitir CO2 más tiempo del previsto (hasta 2038 en lugar de 2034) y a un coste menor, con la condición de que en un futuro las empresas acepten dejar de emitir ese gas, causante del efecto invernadero.
De igual forma, a partir de 2036 las compañías estarían autorizadas a adquirir créditos de carbono internacionales financiando proyectos de descarbonización en países fuera de la región, lo cual se valoraría a la hora de analizar la disminución de sus emisiones.
Desde hace más de 20 años la UE puso en práctica un mercado de cuotas de emisiones de carbono (ETS) ante los reclamos internacionales por los desafíos económicos, sociales y medioambientales generados por el cambio climático.
Bajo esa medida, las industrias que más energía consumen y los productores de electricidad deben comprar permisos que les permitan cubrir sus emisiones de CO2, bajo el principio de «quien contamina, paga», amplió la agencia de noticias AFP.
Entre los defensores del sistema ETS aparecen España, Suecia, Finlandia y Dinamarca, entre otros, mientras en la lista de detractores están Italia, Polonia y República Checa, cuyas economías emiten más carbono.
Se espera que las nuevas medidas propuestas choquen con las protestas de los partidos y movimientos ecologistas de la UE, los cuales reclaman a la jefatura comunitaria que mantenga altas sus ambiciones en materia climática.
Pero todo parece indicar que los vaivenes de la política en Bruselas se inclinan más por defender a su industria –apabullada por la pujanza y precios del mercado chino y las presiones arancelarias de Estados Unidos—, que por escuchar los reclamos medioambientales del planeta.
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