A través de un comunicado firmado por Martin Fayulu, del partido ECiDé; Jean-Marc Kabund (A.Ch); Moïse Katumbi (Ensemble), Augustin Matata (LGD) y Delly Sesanga (Envol), la agrupación opositora señaló que la decisión se adoptó en las reuniones de la Conferencia de Presidentes el sábado y este lunes.
Se trata, apuntaron, de un “gesto responsable” luego del llamado de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (Cenco) y la Iglesia Congoleña del Congo (ECC) a darle una oportunidad real a las conversaciones; pero insistieron en que no debe interpretarse como una renuncia a la defensa del orden constitucional.
La C64 reconoció el anuncio realizado por la Presidencia de la República sobre la organización de “diálogo inclusivo, pacífico y resueltamente republicano, que respete las instituciones y la Constitución”, pero condicionaron a dos elementos claros su actitud frente a este.
El primero es su convocatoria, a más tardar el 15 de agosto, para abordar las causas profundas de la crisis, entre las que enumeró la agresión externa y la inseguridad en el este del país; la crisis de gobernabilidad; las dificultades económicas y sociales, y las reformas para la reunificación territorial y la consolidación de la paz.
También solicitó “medidas de fomento de la confianza y de desescalada” y advirtió al gobierno contra cualquier acto de provocación, en particular la continuación del proceso de reforma constitucional y la posible promulgación de una ley sobre referendos que ya fue aprobada en ambas cámaras del Parlamento.
La C64 aplazó la marcha del 22 de julio, que pretendía movilizar personas en todo el país y en especial en Kinshasa, donde se manifestarían pacíficamente frente a la sede de la Presidencia para exigir la salida del presidente, Félix Tshisekedi y demandar el fin de la propuesta de reforma constitucional.
No obstante, el comunicado precisó que, de no cumplirse las condiciones, reanudarán las acciones cívicas pacíficas.
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