La Policía Nacional inició el despliegue de estos aditamentos en agosto de 2022, y luego se sumaron otros cuerpos como Ertzaintza, Guardia Civil, Mossos d’Esquadra y otros locales, ahora con más de cinco mil cámaras implantadas en España.
“Las grabaciones de las body cams proporcionan evidencias objetivas ante tribunales y procedimientos administrativos, eliminando versiones contradictorias. Otra de sus ventajas es su capacidad disuasoria: la presencia visible de una cámara reduce comportamientos agresivos e infracciones, comentó Verónica del Hoyo, directiva de Axis Communications en el país ibérico.
De acuerdo con los expertos, su uso garantía una protección jurídica doble, tanto para la policía como para la ciudadanía.
Su empleo se encuentra sujeto a la normativa española y europea en materia de protección de datos, así como a la legislación específica aplicable a los tratamientos realizados con fines policiales.
En la temporada de festivales de música y grandes eventos al aire libre veraniegos en España, Policía Nacional y Guardia Civil despliegan su Operación Verano, un dispositivo especial de vigilancia que se activa cada año.
“En estos entornos de alta presión y movilidad continua, las cámaras corporales se han convertido en una herramienta de gestión proactiva imprescindible para los cuerpos de seguridad y otros profesionales del sector privado, ya que a diferencia de la videovigilancia estática, se desplazan con el agente”, apunto la responsable de Axis.
De otro lado, los sensores y acelerómetros integrados en las cámaras detectan eventos críticos -movimientos bruscos, caídas, activación de protocolos de emergencia…- e inician la grabación de forma autónoma, asegurando que ningún momento relevante quede sin documentar.
Así, las body cams se utilizan también en operaciones tácticas donde la ciberseguridad y la inmediatez de la emisión en directo resulta clave, como controles de aduanas o incluso cuando operarios técnicos realizan actuaciones en empresas de infraestructuras críticas.
Las cámaras corporales e integran directamente con los principales VMS (sistema de gestión visual) del mercado, sin dependencia de un ecosistema propietario, garantizando la escalabilidad a largo plazo. Verónica del Hoyo detalló que “la capacidad de grabar lo que está ocurriendo en tiempo real es lo que diferencia una respuesta eficaz de una reactiva. Con las cámaras corporales, cada grabación es un dato íntegro, verificable y admisible, y en países con una implantación generalizada como Reino Unido, Estados Unidos o República Checa han contribuido a reducir las quejas ciudadanas”.
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