En una intervención ante la Lok Sabha (cámara baja del Legislativo), el ministro de Asuntos Parlamentarios de India, Kiren Rijiju, señaló que la discusión se llevará a cabo según las reglas y se danalizará con los líderes de la bancada de todos los partidos sobre cuándo y cómo tendrá lugar el debate.
En un principio, el tema no estaba en la agenda de la actual sesión monzónica del Parlamento de la India, pero las protestas, que escalaron en varias partes del país, principalmente en Nueva Delhi, la capital, y las constantes interrupciones de los legisladores de la oposición exigiendo respuestas, obligaron su inclusión.
Precisamente, la víspera, en una reunión del grupo parlamentario de la gubernamental Alianza Democrática Nacional (NDA) en el complejo del Legislativo, el primer ministro Narendra Modi informó que al menos 13 personas cumplen prisión en relación con el caso.
Modi instó a realizar esfuerzos coordinados entre todas las partes interesadas para evitar la filtración de exámenes en futuras pruebas a nivel nacional y dijo que el Gobierno tomará medidas estrictas contra los implicados en las recientes filtraciones del examen NEET y para proteger los intereses de la juventud del país.
Mientras este miércoles, miles de manifestantes del movimiento con nombre satírico Cucaracha Janta Party (CJP), que inició las protestas, continúan su sentada en Jantar Matar en demanda de castigos a los responsables de la filtración de los importantes exámenes, incluido la renuncia del ministro de Educación Dharmendra Pradhan.
De hecho, al menos 16 estaciones del metro permanecen cerradas en esta capital por motivos de seguridad, según autoridades, en el marco de las protestas.
El examen nacional NEET, la única puerta de ingreso para estudios superiores en India, es obligatorio para acceder a programas de grado en medicina, odontología y cursos afines en universidades públicas y privadas y es considerado uno de los más competitivos del país.
El pasado mes de mayo, fue anulado tras descubrirse un escándalo de filtración masiva de preguntas.
Hubo arrestos de profesores y agentes que cobraban por acceso a los cuestionarios y el caso pasó a investigación.
Aun cuando se programó un nuevo examen para el 21 de junio en formato digital, el incidente provocó una crisis de confianza en el sistema de enseñanza y de desolación en millones de jóvenes que ven en esas pruebas la posibilidad de un futuro mejor para sus familias.
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