Francia y la venganza del clima

Por Antonio Rondón

París, 23 jul (Prensa Latina) Aún sin concluir este verano, Francia parece estar hoy bajo una venganza del cambio climático, con récord de temperaturas, incendios forestales y departamentos en emergencia por las llamas, escenario que ha dejado una mortalidad preocupante.

Más de tres mil bomberos fueron movilizados directamente y al mismo tiempo en los episodios más críticos de los siniestros forestales que devoraron más de 45 mil hectáreas de bosques en al menos 70 departamentos del país puestos en alerta por esa emergencia.

Francia cuenta con unos 250 mil bomberos profesionales y voluntarios, pero resulta difícil ejercer esa profesión, cuando casi no existe descanso para las brigadas de apagafuegos desde los últimos días de junio, cuando concluía entonces la segunda ola de calor.

Casi 30 mil personas, entre turistas y vecinos de los lugares afectados, debieron ser evacuadas de forma preventiva ante el avance de las llamas que ya enlutaron a la familia de al menos tres bomberos.

LOS MEDIOS

El país cuenta con una flota aérea contra incendios de 12 anfibios Canadair, ocho Dash, tres Beecher y 40 helicópteros, mientras se hacen las primeras pruebas de la transformación del avión de transporte militar A-400 para lanzar 20 mil litros de agua de un solo paso.

A su vez, las autoridades galas anunciaron un refuerzo del control de prohibiciones para cualquier actividad recreativa o trabajo en los bosques, pese a estar en plena actividad turística, en especial, en el sur de esta nación.

Se considera, además que varios cientos de millones de dólares ya debieron ser dedicados por el estado galo a atender los estragos de los incendios y las olas de calor, aunque los resultados positivos de esa inversión son difíciles de evaluar.

El empuje de los incendios llegó incluso a interferir en un tramo del recorrido del Tour de Francia, cuando un poblado como la Collonges-la-Rouge, quedó fuera de la competencia por primera vez desde la organización de ese certamen ciclístico.

Una combinación mortífera

La llegada de las olas de calor y los incendios forestales pusieron al límite de alerta a los servicios franceses de emergencia médica, aunque hasta el momento se conoce sobre la muerte de tres bomberos.

Pero el saldo de la canícula se cuenta de una forma peculiar, al menos por el momento, en Francia.

El ministerio de Salud evita mencionar cifras de fallecidos por los eventos de canícula que llegaron a afectar al mismo tiempo a 96 de los 101 departamentos del país, es decir, más del 97 por ciento de toda la población gala.

Por ahora, se anunciaron unos 150 ahogados, en su gran mayoría jóvenes, mientras que solo en junio la cifra de decesos por encima de la media estimada diaria de mil llegó a casi seis mil, cuando decenas de departamentos registraron temperaturas por encima de 40 grados.

Ello castigó con mayor fuerza los departamentos de Gironda, Landas, Lot-et-Garonne, Charente, Charente-Maritime, Dordoña, Haute-Vienne, Vienne, Indre, Loiret, Cher, Loir-et-Cher, Tarn-et-Garonne, Alto Garona y Bocas del Ródano.

Los incendios, por otro lado, hicieron el mayor estrago en los departamentos de Pirineos Orientales, Aude, Var, Bocas del Ródano, Hérault, Gard, Aude, Gironda, Landas, Alpes Marítimos y Aude.

LA DISCUSIÓN DE FONDO

En medio del hostigamiento inusual de la naturaleza surgieron dos polémicas entre las fuerzas políticas francesas: ¿Cómo evitar mayores efectos de la canícula? y ¿qué hacer con la agricultura y la seguridad alimentaria?

La primera pregunta surgió en relación directa con la mortalidad provocada por las altas temperaturas, cuando salió a debate el hecho de que apenas el 25 por ciento de las viviendas y otras instituciones francesas cuenta con sistemas de climatización.

Así, la bancada ecologista del Parlamento, apoyada por La Francia Insumisa, rechazó un permiso para la venta masiva de equipos de climatización porque ello dispararía la producción energética y con ello la emisión de gases contaminantes que daña el medio ambiente.

Toda la centroderecha y la ultraderecha se pronunció por ofrecer condiciones favorables en lugares muy cerrados por razones de emergencia, para dejar en un segundo plano los problemas ecológicos.

La otra pregunta correspondió a un debate sobre la ley de emergencia climática para flexibilizar el uso de algunos pesticidas, prohibidos desde el 2020 por ser dañinos para la polinización, crucial para los cultivos nacionales.

El asunto puso sobre la mesa, incluso, la amenaza de renuncia de la ministra de Transición Energética, Monique Barbut, y llevó a una votación dividida en la Asamblea Nacional sobre una ley que fue finalmente aprobada por ambas cámaras.

Lo cierto es que, sin concluir aún su faena, el clima toma clara venganza sobre la actividad diaria del hombre con un precio visible, al menos en Francia.

mar/to

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