En 1959 una importante finca pasó a convertirse en escenario de naturaleza para el turismo tanto local como extranjero. La Hacienda Cortina se transformó entonces en retiro campestre repleto de las bondades del follaje bajo el manto cultural y la protección ambiental.
La otrora Hacienda Cortina en Cuba (aún se aprecia el nombre en su portón de entrada), es ahora finca La Güira, y constituye un paraíso de naturaleza, conservación de escenarios y panorama de la cultura universal.
Ubicada en la occidental provincia de Pinar del Río, este lugar tiene como atractivo visual muy particular una entrada que recuerda a los castillos medievales, tal y como lo conceptuó su original dueño, un político, literato, y abogado cubano con ese apellido.
José Manuel Cortina creó un emporio de naturaleza y enriquecimiento cultural que se conserva y se protege, con la posibilidad actual de las visitas tanto de cubanos como de visitantes extranjeros.
En diciembre de 2014 se reabrió el lugar, cercano a San Diego de los Baños, la Cueva de Los Portales (comandancia del Che Guevara en la crisis de los misiles), un lugar convertido en la puerta de entrada oriental de la provincia de Pinar del Rio, con varios estilos, como el Palacio de Versalles, de Francia.
Desde la bienvenida al parque, en La Güira se aprecian grandes atracciones turísticas, con un nombre original (Hacienda Cortina) estampado en color oro en el portón, y una campana pequeña, que el guardián del lugar tañe cada vez que algún grupo entra al retiro.
Cortina, además de político y terrateniente, tenía un delicado gusto por la cultura universal y por la naturaleza, y todo ello trató de representarlo en su escenario de asueto.
Al triunfo de la Revolución Cuba en 1959, él mismo le abrió la finca al líder Fidel Castro, y le entregó el lugar que sería puesto a disposición de todo el que quisiera visitarlo.
Cortina poseía en Cuba mil 800 caballerías o lo que es igual a 25 mil hectáreas, de los que 110 mil acres estaban en la región de Morón, en Ciego de Ávila, centro de Cuba.
Su hacienda conservó los nombres de los lugares originales en los siglos XVI al XVIII, lugares para el ganado, tabaco, azúcar, café o madera, lo que trató de mantener su dueño al agrupar tierras, para crear la hacienda.
Por tanto, La Güira proviene de uno de esos nombres de la toponimia local conservados, entre muchos (La Güira, San Pedro de las Galeras, Las Yeguas, Galalón, entre otros).
El escenario que hoy ocupa el retiro fue en su tiempo, buen antaño, espacio para 28 vegas de tabaco y 89 casas, en épocas tan lejanas como 1687.
La historia del lugar y sus moradores es larga y cargada de tristezas para los pobres o alegrías por la belleza, que paulatinamente se transformó en una hacienda especial, barroca e ilustrativa sobre el paso del ser humano,
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