La existencia de peligro potencial abarca prácticamente todo el territorio del estado más austral de Brasil y prevé precipitaciones de entre 20 y 30 milímetros por hora, o hasta 50 milímetros durante la jornada, acompañadas por vientos con velocidades de entre 40 y 60 kilómetros por hora.
Aunque el referido organismo considera bajo el riesgo de interrupciones en el suministro eléctrico, daños en cultivos, caída de árboles e inundaciones puntuales, recomendó a la población mantenerse atenta a la evolución de las condiciones meteorológicas y seguir las orientaciones de la Defensa Civil.
Las autoridades aconsejan evitar refugiarse bajo árboles durante las ráfagas de viento, no estacionar vehículos cerca de torres de transmisión o estructuras inestables y desconectar equipos eléctricos cuando sea posible para reducir riesgos asociados a las tormentas.
Además del aviso amarillo por tormentas, la Defensa Civil estadual mantiene alertas de inundación en las cuencas de los ríos Sinos y Uruguay, donde persiste un riesgo elevado debido al aumento del caudal provocado por las lluvias registradas en los últimos días.
La nueva situación meteorológica ocurre apenas una semana después de que fuertes tormentas, vientos intensos y granizadas provocaran daños en decenas de municipios de Río Grande del Sur.
Entonces, se registraron viviendas con perjuicios en techos, árboles derribados, interrupciones del servicio eléctrico y familias obligadas a abandonar temporalmente sus hogares.
A juicio de expertos, la persistencia de la inestabilidad atmosférica se atribuye a la influencia del fenómeno El Niño, que favorece el transporte de humedad hacia el sur del país y aumenta la frecuencia e intensidad de las precipitaciones, especialmente durante el invierno austral.
Río Grande del Sur ha sido uno de los estados brasileños más afectados por eventos meteorológicos extremos en los últimos años, situación que ha reforzado los sistemas de monitoreo y respuesta temprana ante fenómenos severos.
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