En el plano externo, el instituto emisor señaló que continúa la volatilidad asociada al conflicto en el Oriente Medio.
Luego de un acuerdo de cese al fuego en junio, se produjo una nueva escalada de ataques, lo cual hizo subir el precio del petróleo, así como la persistencia de incertidumbre en cuanto a la normalización de la oferta.
Respecto a la actividad global, hay un escenario de resiliencia entre países, apoyado por la inversión en Inteligencia Artificial, indicó el Banco.
Además, hubo un alza de las tasas de interés de corto y largo plazos y ocurrió una depreciación de las monedas en la mayoría de los países, incluido Chile, en favor del dólar estadounidense.
En lo interno, la actividad económica bajó 0,9 puntos en mayo, afectada por la caída de la minería.
La inversión se desaceleró más de lo previsto en el segundo trimestre del año, si bien la Corporación de Bienes de Capital reportó un panorama positivo en las proyecciones para el período 2026-2029.
De acuerdo con el instituto emisor, el consumo tiene menor dinamismo comparado con los primeros meses del año, mientras en el mercado laboral la tasa de desempleo aumentó y los costos por hora crecieron.
La variación del Índice de Precios al Consumidor fue de 4,3 por ciento en junio, por encima de lo previsto y de las proyecciones del mercado, y las expectativas de inflación en corto plazo aumentaron, en línea con los movimientos del precio del petróleo.
El Banco Central de Chile afirmó que el escenario macroeconómico está sujeto a una incertidumbre mayor a la habitual, en particular por el resurgimiento de los riesgos ante el conflicto en el Oriente Medio.
Ante este panorama, será necesaria una evaluación constante de las variaciones de la economía mundial y local.
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