Durante una visita al Hospital Federal de Andaraí, en Río de Janeiro, junto al titular de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras autoridades nacionales, Lula afirmó que Brasil demuestra que un país en desarrollo puede ofrecer atención médica de calidad a toda su población sin distinción de ingresos.
«Cuando usted pueda conversar con el presidente Trump, que anunció que iba a cortar fondos para la Organización Mundial de la Salud, dígale cómo un país que no es rico como Estados Unidos consigue garantizar a cada ciudadano brasileño el mismo tratamiento de salud que tendrá el presidente de la República», expresó.
El mandatario utilizó su propia experiencia médica para defender la igualdad en el acceso a la tecnología sanitaria, al recordar el tratamiento de radioterapia que recibió, y aseguró que cualquier ciudadano brasileño puede obtener atención con los mismos equipos empleados por los principales líderes del mundo.
«Cualquier persona humilde que necesite radioterapia la hará en una máquina igual a la que usarían Trump, Xi Jinping, Vladimir Putin o Lula. El tratamiento de salud no es para ricos, es para quien está enfermo», afirmó.
Añadió que el SUS atraviesa una transformación impulsada por su Gobierno, aunque reconoció que aún persisten desafíos. «Todavía falta mucho por hacer, pero lo que estamos realizando en este período es una revolución en la salud brasileña», señaló.
También manifestó que el acceso a la atención médica no debe depender de la capacidad económica de las personas, al desligar el acceso a la salud del estado de una cuenta bancaria. «Quien debe salvar a las personas es el compromiso del Estado brasileño», enfatizó.
El gobernante destacó además programas como Brasil Sonriente, Farmacia Popular y Ahora Hay Especialistas, así como las unidades móviles de atención médica que recorren regiones vulnerables del país.
Por su parte, el director general de la OMS elogió el modelo brasileño de salud pública y calificó al SUS como uno de los pocos sistemas universales que garantizan cobertura a toda la población.
También afirmó que la salud «es siempre una decisión política» y destacó el compromiso de Lula con el acceso universal a los servicios sanitarios.
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