En un comunicado, la institución calificó los bombardeos de agresión inaceptable y flagrante violación de la soberanía iraquí, así como de ataque contra organismos oficiales de seguridad.
La Presidencia señaló que esas acciones contravienen el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, y reafirmó el rechazo categórico de Bagdad a cualquier agresión contra su territorio.
También reiteró su oposición a que Iraq sea utilizado como plataforma para lanzar ataques contra países vecinos o como escenario para ajustar cuentas regionales e internacionales.
Según el texto, esa postura se fundamenta en los principios de buena vecindad, respeto a la soberanía de los Estados y no injerencia en sus asuntos internos.
La Presidencia pidió a todas las partes respetar la soberanía iraquí y abstenerse de adoptar medidas que puedan amenazar la seguridad y la estabilidad del país.
Asimismo, llamó a privilegiar el diálogo para resolver las crisis y evitar una nueva escalada de las tensiones en la región.
Las Fuerzas de Movilización Popular informaron que 20 de sus miembros murieron y otros 32 resultaron heridos en ataques aéreos contra sus instalaciones en siete provincias iraquíes.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos y el Ministerio saudita de Defensa confirmaron la realización de operaciones conjuntas contra instalaciones y depósitos de armas que atribuyeron a milicias respaldadas por Irán.
Washington y Riad afirmaron que los ataques respondieron a recientes acciones con drones contra instalaciones petroleras sauditas y bases militares estadounidenses en la región.
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