Según investigaciones especializadas, este evento que reúne a amigos y familiares para compartir alimentos se remonta a la era pre-Qin (hace más de dos mil años), cuando las personas celebraban la cosecha y rendían homenaje a la luna.
La comida emblemática son los llamados pasteles de luna con sabores que van desde la clásica pasta de judías y de loto, hasta innovaciones con frutos secos.
El diseño circular de estos dulces simboliza el reencuentro y la armonía, expresión de la connotación espiritual contenida en el Festival del Medio Otoño.
Las tradiciones incluyen observación de la luna en familia y la degustación de estos pasteles, además de otras costumbres que se mantuvieron a lo largo de los siglos.
En muchos hogares preparan mesas de incienso en sus patios, donde ofrecen pastel de luna, melones y frutas.
En algunas regiones, los residentes se reúnen en la noche para conversar y compartir historias de la vida cotidiana.
Las celebraciones y con alto simbolismo también incorporan actividades tradicionales como la exhibición de linternas, hogueras y juegos de adivinanzas.
A lo largo de los años, el simbolismo del festival evolucionó y actualmente es una oportunidad para el reencuentro familiar, pero, además, un momento para disfrutar de la vida y aliviar el estrés.
A nivel nacional los chinos celebran el Festival del Medio Otoño con tres días de feriados, lo que les brinda la oportunidad de viajar y reunirse con sus familias en sus ciudades de origen, aunque por otro lado muchos prefieren hacer turismo.
De hecho, estas fiestas tradicionales con vacaciones usualmente se utilizan como medidor del consumo interno, locomotora de la economía nacional.
Esta festividad anual es celebrada también en otras naciones de Asia el día 15 del octavo mes en el calendario lunar.
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