El estudio documentó dos mil 511 tiroteos ocurridos de enero a junio en Río de Janeiro, Recife, Belém y Salvador.
De la cifra total, el 39 por ciento tuvo participación de agentes de seguridad pública, la proporción más alta registrada por dicha entidad desde que comenzó el monitoreo sistemático de esos sucesos.
Los datos revelaron que los enfrentamientos dejaron dos mil 403 personas baleadas, y de ellas mil 628 murieron y 775 resultaron heridas.
Según el análisis, las acciones policiales estuvieron relacionadas con 989 tiroteos, en los cuales fallecieron 584 personas y 317 sufrieron lesiones.
En comparación con el mismo período de 2025, el número total de tiroteos disminuyó, pero aumentó el peso de las operaciones policiales en esos hechos, al pasar del 33 al 39 por ciento de los casos contabilizados.
La gerente de Investigación del mencionado instituto, Terine Husek Coelho, afirmó que el incremento de la participación policial no se ha traducido en una reducción de la violencia ni en una mayor protección para la población.
A criterio de la especialista, la persistencia de una estrategia de seguridad basada en operaciones armadas favorece la continuidad de los enfrentamientos y expone a los habitantes al fuego cruzado.
Por otra parte, el informe advirtió que los grupos criminales mantienen capacidad de expansión en las áreas monitoreadas, pese al aumento de la presencia policial en los conflictos, lo que evidencia la necesidad de revisar las políticas de seguridad pública aplicadas en esas ciudades.
Dicha investigación se elaboró a partir de la base de datos del Instituto Fuego Cruzado, considerada la única plataforma abierta de América Latina dedicada al registro y verificación en tiempo real de tiroteos y episodios de violencia armada.
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