La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) confirmó que el ataque armado tuvo lugar en una estancia de San Matías, en la provincia de Ángel Sandoval.
El director departamental de la Felcc de Santa Cruz, Jhonny Coca, anticipó que los principales sospechosos son cuatro ciudadanos de nacionalidad brasileña, quienes huyeron tras perpetrar la balacera.
Describió que, según las primeras investigaciones, el grupo armado interceptó a la hija del propietario de la estancia, Jhonny A., y posteriormente ingresó con ella a la propiedad Campo Nuevo.
Ya dentro, abrió fuego contra las personas que se encontraban trabajando en el lugar, quienes fueron identificados como Manuel Egüez, Denys Espinoza y Luis Alberto Rapp.
“Dispararon contra cuatro personas. Como consecuencia, tres fallecieron y una fue trasladada inicialmente al hospital de San Matías y luego derivada a Cáceres, Brasil, por la gravedad de sus heridas”, precisó Coca.
Según Coca, la esposa y la hija de Jhonny A., podrían haber sido llevadas por los atacantes; sin embargo, aclaró que esa versión aún no ha sido corroborada.
Respecto al propietario de la estancia, indicó que las primeras verificaciones no muestran antecedentes penales.
Tras el ataque, las fuerzas policiales desplegaron un contingente especial en San Matías para reforzar la seguridad y evitar nuevos hechos de violencia.
Al amanecer de este jueves, también un labriego halló dos cabezas de hombres en un camino de acceso a un predio de la comunidad denominada cooperativa San Salvador, ubicada en el municipio de Yapacaní, a unos 200 metros de la carretera Santa Cruz–Cochabamba, según las autoridades.
Tras la captura en Santa Cruz este año y la expulsión a Estados Unidos del narcotraficante Sebastián Marset, y la aprehensión de denominados “peces gordos” de las pandillas brasileñas Primer Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho, el criminólogo Cristian Sánchez opinó que la violencia está relacionada con la lucha por el control del tráfico de drogas, de armas y la legitimación de ganancias ilícitas.
Opinó que al conflicto entre las dos organizaciones criminales brasileñas se suman mafias de Europa del Este provenientes de Albania, Rumanía, Serbia, Bulgaria y Polonia.
Sánchez alertó que “el grueso de la producción de cocaína boliviana no se dirige a Estados Unidos, sino a Europa, a través de Paraguay, Argentina y Brasil”.
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