Según la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), esa estimación corresponde al segundo análisis sobre el tema y refleja una combinación de mayor superficie cosechada y aumento de la productividad media nacional.
El organismo consideró que el área destinada al cultivo alcanzará 9,1 millones de hectáreas, un incremento de 1,1 por ciento, mientras la productividad promedio llegará a 77,9 toneladas por hectárea, 3,6 por ciento más que en el ciclo precedente.
Tal resultado previsto confirma una recuperación del sector después de las condiciones menos favorables registradas durante la temporada anterior y mantiene a Brasil entre los principales productores mundiales de caña de azúcar. La región Sudeste continuará como principal zona productora, con una cosecha estimada en 451,4 millones de toneladas, y São Paulo concentrará 362,8 millones de toneladas, de acuerdo con las proyecciones de la Conab.
El Centro-Oeste, segunda región productora brasileña, deberá alcanzar 157 millones de toneladas, para un crecimiento de 4,6 por ciento respecto al registro pasado.
Por otra parte, el reporte expuso que el aumento de la disponibilidad de caña, sin embargo, no se traducirá en un incremento de la producción de azúcar.
La Conab calculó 42,89 millones de toneladas del producto, 2,9 por ciento menos que en la temporada 2025-2026.
Como contraste, la producción de etanol derivado de la caña deberá crecer 9,7 por ciento, hasta 29,98 mil millones de litros, y el biocombustible elaborado a partir del maíz también registrará un incremento (11,91 mil millones de litros).
Mediante ambos componentes, la producción total de etanol en Brasil podría alcanzar 41,89 mil millones de litros, un aumento de 11,7 por ciento respecto a la etapa anterior.
La diferencia entre las proyecciones para azúcar y etanol refleja una modificación en el destino de la materia prima por parte de las plantas procesadoras, en un escenario de mayor atractivo para la producción de biocombustibles.
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