En una comparecencia ante los medios en la ciudad autónoma de Ceuta, Sánchez consideró la llegada masiva de 49 mil personas de forma irregular, como un ataque y «una violación de la integridad territorial de España».
Sánchez hizo énfasis en la solidaridad y apoyo a la ciudadanía de Ceuta, y aseguró que «toda España está con ellos», el Gobierno se hace cargo del estado emocional y la situación de «angustia» que están viviendo.
Asimismo, afirmó que el Ejecutivo utiliza todos los resortes y recursos del Estado para garantizar la seguridad de los ceutíes y la convivencia en la ciudad.
Opinó que lo sucedido marca una lectura interesada por parte de las mafias que trafican, con seres humanos de la sentencia del Tribunal Supremo que impedía el retorno en caliente de las personas que lleguen a nado.
Recalcó que ya se están agilizando los expedientes de expulsión de quienes han llegado estos días a Ceuta.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, mantiene un «contacto permanente» con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, para reforzar «la coordinación del retorno» de todas las personas que ya están volviendo a Marruecos.
Albares, según fuentes de su entorno, está en contacto con todos sus homólogos europeos y con la Alta Representante de la Unión Europea, Kaja Kallas.
El Departamento de Seguridad Nacional adelantó que alrededor de 49 mil personas cruzaron este jueves 30 de julio desde Marruecos a Ceuta de forma irregular.
La derecha, en particular el Partido Popular (PP) y la extrema derecha de Vox, con aliados de Agrupación Nacional, fustigaron al Gobierno de Sánchez por “alentar” la inmigración ilegal a España.
Hicieron referencia al proceso de regularización de migrantes (más de un millón de los 500 mil prometidos), lo cual, sin embargo, de acuerdo con el Ejecutivo no tiene nada que ver con lo ocurrido en Ceuta.
Distintos observadores apuntan a una jugada de presión diplomática de Marruecos, a partir de tres escenarios que contrarían al régimen de Rabat, a pesar de que el Gobierno de España sigue ponderando este viernes las “excelentes relaciones” bilaterales.
Con un saldo preliminar de 19 fallecidos en el intento de acceder a Ceuta desde Marruecos, la situación obligó al Ejecutivo español a desplegar efectivos del ejército ante la avalancha de personas en una ciudad de apenas 83 mil habitantes.
También, el Gobierno anunció el cierre de las fronteras con Marruecos en Melilla e informó del desplazamiento del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez a Ceuta.
De cierta forma, Marruecos repite una acción similar de 2021. Entonces, ante la decisión española de atender clínicamente en Logroño a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario y del pueblo saharaui, Rabat abrió sus controles para permitir que 10 mil personas desbordaran los límites territoriales con Ceuta.
Como telón de fondo ahora, según expertos, puede estar la reciente visita de Sánchez a Argelia, un país con el cual Marruecos tiene una permanente rivalidad.
Asimismo, el acuerdo de España con el Reino Unido sobre Gibraltar, en el empeño en el largo plazo de recuperar la soberanía del Peñón, recuerda a Marruecos su aspiración de integrar a su territorio a Ceuta y Melilla.
De acuerdo con la óptica española, Ceuta y Melilla son ciudades autónomas pertenecientes al país ibérico desde hace más de 500 años. Sin embargo, Rabat las reclama por motivos geoestratégicos, económicos y nacionalistas.
El Estado marroquí considera que son «presidios ocupados» o reliquias coloniales.
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