El departamento situado en el suroeste galo concentra varias esferas económicas, incluida la aeronáutica, defensa y turismo, este último el más afectado, pues incluye el de playa, de senderos y de tradiciones en una sola área.
Gironda debió evacuar a casi 225 mil personas, pero también a miles de empresas que afectaran actividades como el turismo y alojamiento de hoteles y campings (muy numerosos en la cuenca de Arcachón y Cap Ferret), casas y apartamentos turísticos y actividades náuticas.
A ello se suma que los incendios y la operación para sofocarlos obligaron a cerrar o perjudicaron a empresas de productores agrícolas, ganaderas, viñedos cercanos a las zonas incendiadas o a aquellas vinculadas al enoturismo, construcción, transporte y comunicación.
Los siniestros, al devorar más de 42 mil hectáreas de zonas de bosques, también destruyeron a su paso 240 viviendas, restaurantes, comercios, aserrerías y pequeños hoteles, destaca el canal France 24.
“Es el comienzo del fin del incendio, pero también el comienzo de la crisis” para los habitantes, resume Nina Rosazza, citada por France 24, al describir la situación por ser una de los 144 mil evacuados que retornan ahora a sus hogares, después de una semana.
La empresaria teme que el futuro inmediato sea muy difícil para este territorio, altamente dependiente del turismo, señala el referido canal.
“Para los alojamientos, los comerciantes y los restauradores, la temporada está perdida”, lamenta con consternación Rosazza, quien esperará ahora por los esquemas de ayuda de emergencia para la recuperación de los negocios de Gironda.
“El bosque acabará regenerándose cuando los árboles muertos caigan. Pero desde el punto de vista turístico, ecológico y paisajístico, se trata de una catástrofe a largo plazo”, añade.
Por el momento, el gobierno estudia medidas destinadas a una compensación de emergencia para los afectados, otro de los reclamos escuchados en los debates de la Asamblea Nacional (cámara baja) para los afectados por los incendios forestales.
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