Por Mario Hubert Garrido
El líder panameño falleció el 31 de julio de 1981 cuando el avión De Havilland Twin Otter (DHC-6), matrícula FAP-205, de la entonces Fuerza Aérea Panameña, se estrelló en las faldas del Cerro Marta, en la provincia central de Coclé.
En el siniestro también perdieron la vida el piloto Azael Adames, el copiloto Víctor Rangel, la odontóloga Teresa Ferreira, el sargento Ricardo Machazek, el mecánico Eric Rivera y el asistente Jaime Correa.
La versión oficial atribuyó el accidente a las adversas condiciones meteorológicas que enfrentó la aeronave durante el vuelo. Sin embargo, con el paso de los años han persistido hipótesis que sostienen la posibilidad de un atentado.
Testimonios de campesinos de la zona, recogidos por el periodista René Hernández, señalaron que antes del impacto se escucharon dos explosiones y posteriormente observaron la aeronave envuelta en llamas.
De igual forma, algunos de los primeros militares que llegaron al lugar reportaron indicios que alimentaron dudas sobre la causa del siniestro.
El economista estadounidense John Perkins sostuvo posteriormente que la muerte de Torrijos no fue accidental y vinculó el hecho con una presunta operación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
A esa tesis se sumaron en distintos momentos declaraciones de Moisés Torrijos, hermano del general, y del intelectual José de Jesús Martínez, aunque ninguna de esas versiones ha sido confirmada oficialmente.
También trascendió que documentos relacionados con la investigación desaparecieron durante la invasión estadounidense a Panamá, en diciembre de 1989, circunstancia que ha contribuido a mantener abiertas las especulaciones sobre lo ocurrido.
La hipótesis de un magnicidio sigue presente en amplios sectores de la sociedad panameña. El escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez, cercano al líder istmeño, dejó plasmada su convicción de que Torrijos enfrentaba amenazas constantes y asumía riesgos superiores a los que podía permitirse un dirigente de su relevancia.
En igual sentido, su biógrafo y amigo personal, el periodista de la agencia española EFE Zoilo G. Martínez, sostuvo en su libro «Las guerras del general Omar Torrijos» que existían al menos 15 motivos para eliminar al gobernante panameño durante el período de la Operación Cóndor, en alusión a la cantidad de adversarios que acumuló por su política nacionalista y su defensa de la soberanía del país.
Torrijos es considerado una de las figuras más relevantes de la historia contemporánea panameña por encabezar el proceso que condujo a la firma de los Tratados Torrijos-Carter, suscritos en 1977 con el entonces presidente estadounidense Jimmy Carter, los cuales hicieron posible la transferencia del Canal de Panamá a jurisdicción panameña el 31 de diciembre de 1999.
A más de cuatro décadas de su desaparición, el legado político del militar y las circunstancias de su muerte continúan siendo objeto de debate histórico en la nación centroamericana, donde numerosos sectores mantienen el reclamo de esclarecer definitivamente las causas del accidente.
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