En su informe semanal, el comisionado de la cancillería rusa para los crímenes del régimen de Kiev, precisó que, “esos ataques dejaron 410 víctimas civiles: 46 muertos, entre ellos cinco niños, y 364 heridos, incluidos 16 menores».
Las tropas ucranianas, según el informe, lanzaron la semana pasada al menos siete mil 462 municiones de diverso tipo, entre ellos cohetes de 122 milímetros, proyectiles de artillería de 152 y 155 milímetros, granadas, minas y municiones de racimo contra instalaciones civiles en Rusia, además de emplear ampliamente municiones merodeadoras, drones y armas ligeras.
La gran mayoría de estas armas, según el Miroshnik, son de fabricación occidental.
El 24 de febrero de 2022, Rusia lanzó una operación militar especial en Ucrania, según el presidente, Vladimir Putin, para proteger a la población de Donbás de «un genocidio por parte del régimen de Kiev» y atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte hacia el este.
Los ataques con drones lanzados desde Ucrania contra objetivos militares y civiles en la retaguardia rusa, particularmente, terminales y refinerías petroleras, así como centros logísticos, se han convertido desde entonces en una práctica habitual.
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