Numerosas expresiones de pesar por partida de poeta obrero en Perú

Lima, 1 ago (Prensa Latina) La partida del longevo poeta obrero Leoncio Bueno motiva hoy múltiples expresiones de pesar y homenajes hacia quien, por sus versos y su actividad sindical y política, recibió reconocimiento, pero también sufrió persecución y cárcel.

El vate, fallecido ayer a los 106 años, es objeto de honores oficiales y de organizaciones no gubernamentales relacionadas con las actividades que desarrollo durante su larga vida, tanto intensa como modesta.

Nacido el 2 de enero de 1920 en una hacienda del valle de Chicama, en el departamento norteño de La Libertad, Bueno fue autodidacta, pues la pobreza y el trabajo desde la niñez solo le permitieron cursar hasta el tercer grado de primaria, y los 18 años partió a Lima decidido a convertirse en poeta.

El Ministerio de Cultura lamentó la muerte de quien calificó de «destacado poeta, periodista y exponente de la literatura peruana, cuya obra dio voz a la clase trabajadora», y dispuso que sus restos sean velados en los salones de esa institución, honor reservado a quienes realizaron aportes relevantes a la cultura nacional.

La oficial Casa de la Literatura expresó su pesar por el deceso de Bueno, y recordó que distinguió al escritor en 2016, con motivo de su centenario, al definirlo como un autodidacta, obrero y poeta que «dejó una obra imprescindible, comprometida con la dignidad, la memoria y la justicia social».

La organización no gubernamental La Comuna, que asesora a los sindicatos en materia de derecho laboral, le rindió homenaje por su calidad de “poeta, obrero y referente de la literatura comprometido con las luchas de la clase trabajadora”.

Más de una vez encarcelado por su actividad político-sindical, en 1962 brindó apoyo logístico a un grupo guerrillero que, tras asaltar un banco en su primera acción, intentó huir hacia Bolivia en un camión cargado de madera.

Bueno acondicionó bajo la carga un compartimento donde viajaban ocultos los insurgentes.

Era él quien conducía el vehículo cuando la policía lo interceptó en la ciudad surandina de Cusco. Tras un breve tiroteo, del que salió ileso, todos los ocupantes fueron detenidos y posteriormente amnistiados, a fines de 1970, por el gobierno nacionalista de Juan Velasco Alvarado.

El deceso del autor de los pomarios Al pie del yunque, Pastor de truenos, Invasión poderosa, La guerra de los Runas y Rebuzno propio fue lamentado inclusive por el diario conservador El Comercio, que lo reconoció como “una de las voces fundamentales de la poesía social peruana” y autor de una obra caracterizada por la memoria, la lucha y la dignidad.

Asimismo, el portal La Mula lo resaltó como “una de las voces más importantes de la poesía social” y recordó que hace unas semanas fue distinguido con la Orden de los Grandes Maestros de la Cultura Peruana por su obra, que “seguirá siendo memoria, dignidad y resistencia”.

mar/mrs

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