Hasta el 9 de agosto, el encuentro se desarrollará en diversos sitios del centro de la capital paulista, entre ellos el Espacio Cultural Elza Soares, el Café Colombiano, Pratododia, Sol y Sombra Bar y Central 1926.
Creada en 2018, la Flipei se consolidó como un espacio dedicado a las editoriales independientes, la bibliodiversidad y el debate sobre temas políticos, sociales y culturales desde una perspectiva crítica.
La programación incluye paneles sobre los ataques de Israel a Palestina, maternidad, transporte público gratuito, salud mental, derecho al aborto, violencia racial y de género, justicia climática, inteligencia artificial y publicaciones independientes.
Entre los invitados internacionales figuran la geógrafa y activista estadounidense Ruth Wilson Gilmore, referente del movimiento por la abolición del sistema penitenciario; y el periodista israelí Gideon Levy, columnista del diario Haaretz y autor de un libro sobre la guerra en Gaza.
También participarán la norteamericana Medea Benjamin, cofundadora de Code Pink; el politólogo estadounidense Augusto Nimtz, el historiador británico Rick Blackman ,y la poeta y traductora israelí Tal Nitzan, detalló el medio.
El festival contará además con la participación de personalidades brasileñas como la diputada Luiza Erundina, la escritora y activista Cida Bento, la autora Cidinha da Silva, la líder indígena Txai Suruí, el filósofo Vladimir Safatle, el activista Thiago Ávila y los periodistas Jamil Chade y Xico Sá.
Uno de los principales atractivos será la exposición Funk: un grito de audacia y libertad, que volverá a exhibirse tras el cierre anticipado de su muestra en el Museo de la Lengua Portuguesa, luego de críticas de parlamentarios de extrema derecha e investigaciones del Ministerio Público.
Según los organizadores, la iniciativa reafirma el compromiso del festival con la libertad de expresión y las manifestaciones culturales periféricas.
Como novedad, la edición de este año incorporará actividades de deporte popular, entre ellas torneos de futbolín y boxeo comunitario, además de más de 150 expositores, conciertos, recitales, proyecciones cinematográficas y un espacio dedicado al público infantil con enfoque indígena y afrobrasileño.
Según informó la Agencia Brasil, la organización estima la participación de unos 70 trabajadores directos y cerca de 500 indirectos vinculados al sector cultural y editorial.
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