“La situación es extremadamente compleja”, subrayó el director ejecutivo de esa institución, Pierre Espérance, citado por el periódico Le Nouvelliste.
Entre los secuestradores “hay muchos policías y las más altas autoridades del país lo saben”, añadió el activista de derechos humanos, según una nota de ese medio, titulada “La historia interna de un crimen casi normalizado”.
Espérance describió al respecto una anterior operación contra una banda dedicada a raptos por dinero cuyos miembros incluían efectivos adscritos a la División de Tránsito, la Brigada para la Investigación de la Delincuencia y a otros cuerpos de la Policía Nacional.
“Aún no existe la voluntad política en los niveles más altos de esa fuerza para depurar la institución y expulsar a agentes confabulados con las bandas”, lamentó Espérance.
El activista de derechos humanos confirmó, además, el resurgimiento del uso de territorios controlados por bandas como lugares de secuestro, y denunció que existe “una base de policías involucrados en secuestros y otras actividades delictivas”
Espérance reveló que, “en muchos casos, los familiares de las víctimas se abstienen de denunciar los secuestros y optan por negociar directamente con los secuestradores, creyendo que este método permite una liberación más rápida, y evita posibles represalias”.
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