Los intercambios de críticas van en una y otra dirección, mientras el presidente ceutí, Juan José Vivas, asegura que todavía deambulas por la ciudad unos seis mil migrantes que forzaron su ingreso el jueves pasado.
También, según Vivas, son mil 105 menores no acompañados a quienes por ley, España debe darles acogida. La Unicef dice que son mil 200 y en cualquier caso, la ultraderecha de Vox los quiere devolver a Marruecos y su aliado, el conservador Partido Popular (PP), afirma los atenderá en sus respectivas regiones.
Una ONG cifra en 142 las personas fallecidas en el intento de cruzar el espigón fronterizo del Tarajal el pasado 30 de julio. “Es como si a España ingresaran de pronto 50 millones de personas (…) nos desbordó”, valoró Vivas.
La principal autoridad de Ceuta hizo este parangón para graficar lo sucedido en su ciudad, que tiene apenas 83 mil habitantes.
Vivas igualmente, opinó que fue «un ataque a la integridad territorial de Ceuta y de España», que no tuvo nada que ver con la crisis migratoria.
Sus palabras, sin embargo, contratan con la postura del Gobierno de Pedro Sánchez, que sigue calificando a Marruecos como “un socio fiable”, y del PP o Vox, que eludieron condenar la actitud de Rabat ante la avalancha de migrantes.
Al día de hoy, permanece en Ceuta más de cinco mil personas, de acuerdo con la administración de la urbe, al tiempo que los médicos forenses contabilizan unos 80 cadáveres.
No cesan, eso sí, los encontronazos entre los gobiernos ceutí y nacional, y el fuego cruzado del PP y Vox contra el Ejecutivo de Sánchez.
Vivas puso en duda la colaboración por parte de las autoridades marroquíes y consideró que «Marruecos no es un país fiable».
Una reunión telemática de ministros del Interior de la Unión Europea (UE) esta semana, mostró cierta cohesión en el apoyo a España, al considerar que Ceuta y Melilla, la otra ciudad contigua, son las únicas fronteras terrestres desde Africa hacia los países del bloque comunitario.
En mayo de 2021, ante la decisión española de atender clínicamente en Logroño a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, Rabat abrió sus controles para permitir que 10 mil personas desbordaran los límites territoriales con Ceuta.
Ceuta y Melilla son ciudades autónomas pertenecientes al país ibérico desde hace más de 500 años. Sin embargo, Rabat las reclama por motivos geoestratégicos, económicos y nacionalistas.
El Estado marroquí considera que son «presidios ocupados» o reliquias coloniales.
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