De lograrlo, la selección se convertiría en la más ganadora de la historia del torneo.
Todo apunta a que las gradas estarán abarrotadas. No será únicamente por la importancia del encuentro, sino por el vínculo que este equipo construyó con la afición a lo largo de los años.
Las Reinas dejaron hace tiempo de ser solo una selección nacional; se convirtió en un símbolo del deporte dominicano y en un equipo capaz de convocar a familias enteras alrededor de una cancha.
Del otro lado estará Colombia, un rival que llega fortalecido tras eliminar a Cuba y que aspira a destronar a las campeonas. El duelo promete intensidad de principio a fin, con dos selecciones que atraviesan uno de los mejores momentos de su historia.
El ambiente que se espera en el Palacio será, en sí mismo, una victoria para estos Juegos.
Cuando suene el silbato inicial, el país entero tendrá la atención puesta en la cancha. Las Reinas saldrán a defender una hegemonía construida durante años; el público, a empujarlas con la misma pasión que las ha acompañado en cada conquista.
Esta noche se pondrá a prueba esa comunión única entre un conjunto que hizo historia y una afición que sueña con celebrar, una vez más, otro capítulo dorado.
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