La manifestación tuvo lugar en el Día de San Cayetano, al santo al que cada 7 de agosto los creyentes argentinos le piden por bienestar, seguridad familiar y agradecen por ayudarles a conservar el laburo. Y en esta ocasión también pidieron por librarse de las deudas personales que agobian a miles de familias.
En contundente homilía este viernes en la Basílica de San Cayetano en el barrio porteño de Liniers, el arzobispo Jorge García Cuerva alertó que “hay un pueblo cansado de promesas incumplidas, de dirigentes que hablan sobre los pobres y se dan la buena vida”.
El clérigo de Buenos Aires aseguró que «el pueblo no quiere resignarse a tener dos o más empleos para llegar a fin de mes o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias».
Luego de la misa, la masa humana que estaba en Liniers emprendió la marcha hacia Plaza de Mayo en el centro político de la capital, convirtiendo una peregrinación en movilización socio-política.
Miles de personas caminaron tres horas por el medio de la ciudad para mostrar su descontento ante el retiro del Estado de los barrios populares. Pidieron el retorno del programa Volver al Trabajo, que dio origen a la marcha hace 10 años, y repudiaron la falta de políticas para paliar las deudas de las familias.
La movilización de este viernes tuvo lugar luego de la represión en la tarde-noche del jueves contra la manifestación que se congregó frente al Congreso para protestar por el proyecto de extranjerización de las tierras argentinas y el uso privatizador de tierras boscosas incendiadas, que terminó en una violenta represión.
Desafiando el húmedo frío, filas de fieles se amontonaron desde la madrugada en las afueras del Santuario de San Cayetano, como cada 7 de agosto. Miles pasaban cada minuto con espigas en las manos para posarse un momento frente a la imagen del santo y agradecerle por el pan y el trabajo.
Este ritual, que tuvo su primera ebullición con las consecuencias de la crisis de 1930, fue desde entonces un termómetro del contexto económico social.
En esta ocasión, los manifestantes enfatizaron en la reincorporación del programa Volver al Trabajo, que aportaba unos 80 mil pesos (53 dólares) que recibía casi un millón de trabajadores hasta hace apenas días. Este plan social fue eliminado recientemente por la ministra Sandra Pettovello.
«Son 900 mil familias que van a dejar de percibir ese salario. Si lo medís por cada territorio, en Chaco, una de las provincias más pobres del país, van a dejar de circular en el comercio de barrio, carnicería y verdulería cerca de tres mil 500 millones”, el secretario g8eneral de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), Alejandro Gramajo.
En reseñas al periódico digital El Destape, el líder sindidal advirtió que esa pérdida “le va a generar problemas a los gobernadores e intendentes». El dirigente de la UTEP fue uno de los tantos sindicalistas que encabezaron la peregrinación por avenida Rivadavia a lo largo de 15 kilómetros. Una bandera blanca con la consigna «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo» los acompañaba.
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