Las temperaturas oscilarán nuevamente entre 35 y 40 grados centígrados en algunas regiones galas como parte de un nuevo evento de canícula desde mayo último, que también obligó a parar el trabajo de centrales nucleares, indicó el canal France 24.
El servicio meteorológico se refiere a los departamentos de Finistère, Côtes-d’Armor, Morbihan, Ille-et-Vilaine, Manche, Orne, Mayenne, Loire-Atlantique, Vendée, Maine-et-Loire, Sarthe, Loir-et-Cher, Indre-et-Loire, Vienne, Deux-Sèvres y Charente.
A ello se suman Haute-Vienne, Indre, Hérault, Aude, Pyrénées-Orientales, Cher, Allier, Puy-de-Dôme, Saône-et-Loire, Jura, Doubs, Rhône, Ain, Haute-Savoie, Savoie, Isère, Drôme, Ardèche, Hautes-Alpes, Alpes-de-Haute-Provence, Vaucluse y Gard.
Completan la lista las regiones de Alpes-Maritimes, Bouches-du-Rhône, Var y Córcega.
De esa forma, la mitad del territorio francés se verá afectado por las altas temperaturas que por tercera ocasión obligan a la suspensión de su funcionamiento de centrales nucleares como la de Golfech.
La instalación ubicada en el departamento de Tarn-et-Garonne, en el suroeste de Francia, ya debió cerrar con anterioridad el 9 y el 29 de julio, a causa del calentamiento del agua por encima de los 26 grados del río Garonne.
Este verano, la canícula también llevó al cierre temporal de otras plantas atómicas francesas como la de Bugey, Nogent-sur-Seine y Saint-Alban, pero por diferentes episodios de calentamiento del río Ródano o del Sena.
Para esta ocasión, el servicio meteorológico prevé un episodio intenso y prolongado de altas temperaturas, cuando agosto suele ser el más caluroso y el de mayores incidentes de incendios forestales.
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