El 10 de agosto de 1809, un grupo de criollos quiteños manifestó su decisión de constituir un gobierno independiente de España y conformaron la Junta Soberana de Gobierno, aunque a los pocos meses España recuperó el poder y varios de los patriotas fueron apresados y masacrados.
La matanza de los próceres quedó inmortalizada en la columna conmemorativa ubicada en la Plaza Grande o Plaza de la Independencia, justo frente a la sede del Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, en el Centro Histórico de la capital.
El historiador ecuatoriano Juan Paz y Miño ha destacado que el suceso movilizó conceptos inéditos originados en pensamiento ilustrado: gobierno autónomo, soberanía popular, representación del pueblo, constitucionalismo, Estado con tripartición de funciones.
Además, instaló por primera vez un gobierno criollo presidido por Juan Pío Montúfar, apuntó el académico.
La conocida también como Revolución Quiteña generó una amplia influencia en el continente, por eso se le dio a Quito el apodo de Luz de América.
La conmemoración tendrá este lunes actos oficiales, entre ellos una ceremonia en la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro y una ofrenda floral que colocará el Municipio de Quito en el monumento dedicado a los héroes del 10 de agosto, en la Plaza de la Independencia.
Los ecuatorianos celebran la jornada con feriado nacional, establecido para recordar una fecha que, más de dos siglos después, permanece como uno de los principales símbolos del proceso histórico que condujo a la formación del Ecuador independiente.
mar/avr





