En una publicación en la red social X, Salam cuestionó las demoliciones y ataques israelíes contra zonas residenciales, edificios públicos, lugares de culto e infraestructura civil.
El jefe de Gobierno sostuvo que justificar esas acciones por la supuesta presencia de instalaciones militares resulta insostenible frente a la naturaleza de los objetivos atacados.
Salam mencionó las operaciones israelíes en Mansouri, Zawtar al-Sharqiyah, Kfar Tebnit y otras localidades del sur, donde se registraron incursiones, demoliciones con maquinaria pesada y destrucción de viviendas e instalaciones públicas.
Afirmó que esas acciones constituyen una grave violación del derecho internacional y del derecho internacional humanitario.
El primer ministro subrayó además que la soberanía de Líbano, la seguridad de su población y el derecho de los habitantes del sur a regresar a sus tierras y reconstruir sus comunidades no son negociables.
El Ejército libanés había denunciado la víspera que los continuos ataques israelíes obstaculizan su despliegue en el sur y dificultan el retorno de los residentes.
La institución militar informó también sobre bombardeos contra instalaciones civiles y viviendas en Zawtar al-Sharqiyah, en la gobernación de Nabatieh.
El 26 de junio, Líbano e Israel firmaron en Washington un acuerdo marco que contempla una retirada gradual israelí en paralelo con el despliegue del Ejército libanés y la aplicación de medidas de seguridad.
Según las autoridades libanesas, la ofensiva israelí iniciada el 2 de marzo dejó hasta ahora cuatro mil 335 muertos, 12 mil 277 heridos y más de un millón de desplazados.
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