Tal cantidad corresponde a la región metropolitana de ese territorio y duplica los 16 enfrentamientos registrados en junio entre grupos armados.
Así, el informe mensual de dicha entidad reveló un agravamiento de la violencia en distintas zonas de la ciudad y su periferia, publicó agencia Brasil.
Los tiroteos en julio representan, como promedio, un enfrentamiento diario relacionado con disputas entre organizaciones criminales, y la violencia alcanzó a los barrios de Cordovil, Brás de Pina y Vigário Geral, donde se contabilizaron 12 jornadas consecutivas de enfrentamientos.
Según Carlos Nhanga, coordinador regional del Instituto Fuego Cruzado en Río de Janeiro, las disputas entre grupos armados afectan directamente la vida cotidiana de la población, tanto por las personas que quedan expuestas a los disparos como por las víctimas de balas perdidas.
El funcionario también alertó sobre las consecuencias indirectas de esos enfrentamientos, que pueden comprometer servicios esenciales como la salud, el transporte y la educación.
Combatir el avance de los grupos armados mediante investigación e inteligencia y sin poner vidas en riesgo debe ser la prioridad del Estado, afirmó Nhanga.
Dicho informe mostró, además, un fuerte impacto de las operaciones policiales sobre el balance general de la violencia armada, pues de los 196 tiroteos registrados en la región metropolitana durante julio, 92 estuvieron relacionados con acciones u operaciones de uniformados, equivalentes al 47 por ciento del total.
Esos episodios dejaron 85 personas baleadas, de las cuales 32 murieron y 53 resultaron heridas.
La cantidad general representa un incremento de 39 por ciento frente al registro de julio de 2025, cuando 61 personas fueron alcanzadas por disparos, y 27 fallecieron y 34 sobrevivieron con heridas.
Por otro lado, la violencia también afectó a integrantes de los cuerpos de seguridad, y siete agentes fueron baleados durante el mes en la región metropolitana, tres de ellos con resultado mortal.
Cinco de los agentes heridos se encontraban en servicio cuando fueron alcanzados por disparos.
Estos datos de Fuego Cruzado evidencian la complejidad de la violencia armada en Río de Janeiro, donde las disputas territoriales entre facciones, milicias y otros grupos criminales coexisten con frecuentes operaciones de las fuerzas de seguridad, recalcó la referida fuente de prensa.
A juicio de Nhanga, la recurrencia de los episodios demanda políticas integradas de prevención y combate a la criminalidad, junto con mayores inversiones en inteligencia policial y mecanismos de protección para la población.
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