Los datos confirman que se trata de la sustancia psicoactiva de mayor prevalencia, y afecta a más de 700 mil personas que declararon su ingesta regular en el último año.
El estudio técnico expone niveles preocupantes de uso abusivo, registrándose más de 370 mil personas con indicadores de consumo problemático y más de 100 mil casos severos que demandan intervención del sistema sanitario para mitigar sus consecuencias físicas y sociales.
Ante este panorama, la Junta Nacional de Drogas presentó una estrategia de comunicación pública destinada a revisar la naturalización de las bebidas alcohólicas en los ámbitos familiares y los festejos cotidianos.
La propuesta busca sensibilizar sobre los riesgos asociados a la sustancia de mayor presencia en la población activa y universitaria, y encarar pautas culturales fuertemente arraigadas que invisibilizan los daños provocados tanto en el entorno socioafectivo como en los indicadores de salud comunitaria.
Con esta campaña de bien público, los organismos gubernamentales apuntan a desarticular la aceptación acrítica del alcohol como componente de la socialización.
También promover espacios de reflexión que faciliten la detección temprana de conductas de riesgo y reduzcan el impacto de esta problemática en la sociedad.
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