Caminar por cualquier gran ciudad en 2026 es observar un cambio de textura y color en sus edificios. La industria de los materiales de la construcción está experimentando su mayor transformación desde la llegada del acero.
Según datos de la Cámara Global de la Construcción, el mercado de los «materiales bajos en carbono» creció un 34 por ciento en el último año.
«El cliente ya no pregunta solo por el precio, pregunta por la huella de carbono del ladrillo», asegura la directora de Innovación de la multinacional Cemex, Laura Gómez.
Este cambio ha impulsado el desarrollo de nuevos cementos que absorben CO2 y aislantes térmicos fabricados a partir de hongos (micelio), una tendencia que está calando especialmente en el norte de Europa.
La norma europea de eficiencia energética, que entra en su fase más estricta en 2027, es el principal catalizador, obligando a las empresas a certificar el origen y la sostenibilidad de cada tonelada de grava y acero.
La pregunta ahora es si los proveedores asiáticos, tradicionalmente reacios a estos estándares, podrán adaptarse a tiempo para no perder cuota en el mercado occidental, recalcan las autoridades del sector.
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