La entidad sanitaria precisó que la mencionada dolencia rebasó la barrera de los dos mil 300, superando así el número de fallecidos durante el anterior peor brote de ébola, ocurrido entre 2018 y 2020.
El número de pérdidas humanas llegó a dos mil 325 y ya fueron contabilizados cuatro mil 945 casos confirmados, sobrepasando así el brote más mortífero registrado entre 2018 y 2020, cuando dos mil 299 ciudadanos perdieron la vida a consecuencia del ébola.
Según el informe, este es el decimoséptimo brote documentado, y la Organización Mundial de la Salud advirtió de la extrema gravedad de la situación y teme que pueda alcanzar proporciones sin precedentes.
La enfermedad del ébola es una dolencia grave, a menudo mortal, en los seres humanos. De acuerdo con la literatura médica, los virus que lo provocan pertenecen al género Orthoebolavirus de la familia Filoviridae.
Hasta la fecha fueron identificadas seis especies de Orthoebolavirus, de las cuales se sabe que tres causan grandes brotes: el Virus del Ébola, Virus del Sudán y Virus Bundibugyo.
Expertos señalan como responsables a los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae, pues son huéspedes naturales del Orthoebolavirus.
El patógeno puede transmitirse a los humanos cuando las personas tienen contacto cercano con la sangre, las secreciones, los órganos u otros fluidos corporales de animales infectados, como murciélagos frugívoros, chimpancés, gorilas, puercoespines, que se encuentren enfermos o muertos en la selva tropical.
Los individuos no pueden transmitir la enfermedad antes de presentar síntomas, y siguen siendo infecciosos mientras su sangre contenga el virus.
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