Tras conocerse el desliz, las autoridades judiciales secuestraron la documentación y suspendieron temporalmente el debate; no obstante, el fiscal Patricio Ferrari, quien lleva la acusación junto a Cosme Iribarren, defendió la continuidad del juicio ante la táctica de uno de los abogados defensores de insistir en que el tribunal declare nulo el proceso.
Durante las audiencias de testimonios de peritos, las defensas advirtieron que un análisis clínico clave de mayo de 2015 utilizado por la Junta Médica pertenecía en realidad al padre de Maradona.
En esa fecha, el “Diez” se encontraba viviendo y dirigiendo en Dubái, mientras que Don Diego estaba internado en el Sanatorio Los Arcos. El error se originó porque la historia clínica del padre figuraba registrada únicamente como «Diego Maradona».
Los jueces ordenaron allanamientos y el secuestro formal de las historias clínicas originales en la sede de la clínica prepaga y en el sanatorio para despejar responsabilidades.
Las defensas de los imputados exigen que se revise la validez de las conclusiones de la Junta Médica, mientras que la fiscalía y la querella discuten el impacto real de esta prueba en la acusación por homicidio simple con dolo eventual contra los siete profesionales de la salud imputados
Tras las audiencias calientes de la semana, el debate que está en sus finales quedó momentáneamente suspendido a la espera de retomar el curso regular la próxima semana una vez reunida la documentación solicitada.
El proceso, el segundo luego del fiasco y escándalo que generó una de las juezas en el anterior iniciado en marzo de 2025, lo conducen los magistrados Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón en el Tribunal Oral en lo Criminal No. 7 de San Isidro, provincia de Buenos Aires.
Están imputados siete profesionales de la salud acusados de “homicidio simple con dolo eventual”, delito que contempla penas de entre ocho y 25 años de prisión.
Entre los encartados se encuentran el médico neurólogo Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz y otros integrantes del equipo que estuvo a cargo de la atención del exfutbolista.
La acusación sostiene que “el actuar del equipo de salud a cargo que atendía al astro del fútbol mundial fue inadecuado, deficiente y temerario”.
Por las vistas han pasado a declarar 92 personas, entre familiares, profesionales médicos, efectivos policiales y allegados al entorno del “Diez”.
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