Según manifestó Kobajidze este martes en una rueda de prensa, el citado acuerdo le permitió a Georgia sobrevivir como un estado cristiano basado en la cultura europea.
“Al firmar el tratado, independientemente de la voluntad del imperio ruso, Georgia obtuvo una ventaja fundamental, ya que se encontraba al borde de la extinción. Con esta sabia decisión, el rey Erekle II salvó a los georgianos como nación, preservando a Georgia como un estado autosuficiente fundado en valores cristianos, raíces nacionales y la cultura tradicional europea”, afirmó.
Según él, la decisión de Erekle II «fue la única sensata y no tenía alternativa, pues el país caucásico se encontraba entonces en una situación muy difícil y trágica».
Recordó que, durante ese período, un enfrentamiento prolongado que duró varios años con Persia, el Imperio Otomano y otros estados, puso al país y a su gente en «peligro real de destrucción».
El principal resultado de la firma del Tratado de Georgievsk es que hoy Georgia es un estado independiente y soberano, declaró el primer ministro. El documento fue firmado en 1783.
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