Barrot explicó que la decisión era una medida de respuesta a la declaración por Irán de la condición de persona non grata para dos miembros de la misión diplomática gala en Teherán, indicó el diario La Montagne.
En su momento, el ministerio de Interior de la República Islámica acusó a los diplomáticos franceses de orquestar “un amplio proyecto destinado a ejercer influencia” en Irán y “a preparar el terreno para una acción de Francia contra la independencia” del país persa.
Además, la parte iraní rechazó las acusaciones de París de que los diplomáticos de este país fueron maltratados, tras ser detenidos a mediados de julio en el aeropuerto de Teherán, cuando salían de Irán.
Luego, la República Islámica notificó a Francia que el regreso de esos funcionarios para nada sería bienvenido y los declaró persona non grata.
Por su lado, Francia descartó la acusación de Teherán de que sus funcionarios trabajaban en un esquema de injerencia en los asuntos internos del país persa.
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