La agresión además acabó con la vida de seis colegas de Frankcom, miembros de la organización humanitaria internacional World Central Kitchen.
El ejército israelí concluyó que el convoy fue confundido con operativos de Hamás debido a “fallos graves”, pero descartó cualquier responsabilidad penal de los comandantes.
La ministra de Asuntos Exteriores de Australia, Penny Wong, calificó la resolución de insultante para las familias de las víctimas y anunció que convocará al embajador israelí en Canberra, además de instruir a la representación australiana en Tel Aviv para transmitir la protesta oficial.
Wong subrayó que su gobierno seguirá presionando a Israel con el propósito de lograr justicia.
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