El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, respondió de esta forma a las amenazas de Estados Unidos de imponer al país persa las sanciones económicas más severas.
Lin señaló que las presiones económicas no contribuyen a resolver los problemas y exhortó a las partes involucradas a adoptar medidas responsables y recurrir a canales políticos y diplomáticos.
«China siempre ha considerado que las acciones militares y las presiones económicas no permiten solucionar las controversias, sino que solo agravan las tensiones y pueden intensificar la situación», apuntó.
El portavoz reiteró la posición de Beijing sobre las medidas unilaterales y afirmó que China se opone a las sanciones unilaterales ilegales que carezcan de fundamento en el derecho internacional o no cuenten con la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.
Las declaraciones se produjeron después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmara en una entrevista con medios de su país que China compró a Irán un volumen récord de petróleo y exhortara a Beijing a ejercer presión económica contra Teherán junto con Washington.
El Ministerio iraní de Asuntos Exteriores calificó las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos contra la República Islámica como «terrorismo económico» y «un crimen de lesa humanidad».
En un comunicado, la Cancillería iraní rechazó el nuevo paquete de medidas anunciado por Washington y sostuvo que las restricciones afectan derechos fundamentales de la población.
El texto señaló que Estados Unidos optó por anunciar las sanciones coincidiendo con el aniversario del golpe de Estado de 1953 en Irán, en el que intervinieron Washington y Londres.
Según el Ministerio, esa coincidencia refleja la continuidad de lo que calificó como décadas de hostilidad estadounidense contra el pueblo iraní.
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