“Para mí está muy claro: el Serranazo (autogolpe de Estado fallido del 25 de mayo de 1993 perpetrado por el entonces presidente del país, Jorge Serrano)”, explicó el constituyente, exdiputado y expresidente del Congreso 82009-2011, Roberto Alejos.
En declaraciones este viernes a Emisoras Unidas, incluyó además el post-Serranazo, lo cual abrió un antes y un después, no solo por la reforma constitucional, sino que veníamos de una etapa de mediatizar la política.
Terminó lo ideológico, así ganó Serrano, llevó apenas seis diputados al Legislativo, empieza la compra de estos y el tema de depuremos el Parlamento, recordó del fundador de espacios dedicados a la formación de nuevos liderazgos.
Se hizo pública esa extorsión, porque el mandatario no tenía mayoría, se dio el intento de asesinato del congresista Edgar Obdulio Chinchilla para romper ese esquema y después el Serranazo en sí mismo, acotó.
A su juicio, se perdió mucho en esa constituyente, porque hay muchos temas que hicimos con muy buena intención, pero que no funcionan, y otros que dejamos de hacer.
Alejos llamó a conocer la historia para saber qué es lo que sucede en el país, por lo menos la de los últimos 45 años.
No puedo circunscribir el desastre guatemalteco a esa etapa, opinó, por su parte, el empresario Lionel Toriello.
Somos una sociedad que es producto de un enfrentamiento violento entre una invasión europea y una nación que salía del neolítico tardío, añadió.
Eso produjo una desigualdad abismal, en la que una minoría sojuzgó a la mayoría de la población, argumentó el ingeniero.
En el caso de Guatemala, ese intento de corregir la herencia derivada de la conquista y la colonia ha tenido regresiones siempre que se busca, expresó.
La Constitución de 1985 es profundamente oligárquica, en la cual se trata de preservar el estatus quo, planteó. Fue una falsa solución y lo que estamos viviendo actualmente resulta una consecuencia, puntualizó el experto e historiador.
Nos ha conducido a una sociedad que no ha resuelto el problema que viene desde la colonia, la abismal desigualdad social y económica de la nación, subrayó.
Definitivamente, Guatemala tiene una larga historia de oportunidades perdidas, afirmó Toriello. La última, diría que es la elección de Bernardo Arévalo.
Reconoció que él solo tuvo una parte del poder, porque, en esta Constitución amañada que tenemos, se han asegurado los intereses oligárquicos, precisó.
Arévalo siempre tuvo un Organismo Judicial en su contra, pero pudo haber aprovechado la cúspide de su popularidad para iniciar los cambios que se necesitan en la nación, enfatizó.
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