Kenyatta, al intervenir en la ceremonia de clausura de la Conferencia de Diálogo Nacional, elogió a la Comisión rectora del proceso por reunir miles de voces, describiendo el esfuerzo como “un acto de patriotismo del más alto orden”.
Enfatizó que la fuerza de Etiopía radica en las muchas comunidades que juntas constituyen la nación, al tiempo que reconoció su papel duradero en la configuración de la conciencia política, la unidad y la dignidad de África.

Al respecto, convocó a los etíopes a apreciar la diversidad de pueblos, culturas, religiones y tradiciones no como fuentes de división, sino como un poderoso activo nacional.
Basándose en los lazos históricos entre Etiopía y Kenya, Kenyatta reafirmó el compromiso de Nairobi con la paz y la estabilidad de Addis Abeba y respaldó el principio de “soluciones africanas a los problemas africanos”.
Subrayó que África debe recurrir cada vez más a sus propias instituciones, tradiciones y sabiduría para resolver sus desafíos.

Concluyó pidiendo a Etiopía que convierta su proceso de paz en un modelo capaz de inspirar al continente, al considera que el viaje nacional hacia la reconciliación podría fortalecer la confianza de África y su unidad podría inspirar al mundo en general.
La conferencia se inauguró oficialmente el 15 de julio pasado y reunió a cuatro mil participantes en representación de diversos sectores de la sociedad etíope, así como a miembros de la diáspora en el Centro Internacional de Convenciones de Addis Abeba.
Liderado por la Comisión de Diálogo Nacional de Etiopía, el proceso se estableció para abordar diferencias políticas, sociales e institucionales de larga data a través de consultas amplias. Además de sus objetivos, busca contribuir al mismo tiempo a una paz duradera, a la estabilidad y a la reconciliación nacional.
La agenda incluyó ocho pilares clave: la construcción del estado, la identidad y la historia; la estructura del gobierno, incluido el federalismo y el poder compartido; la situación de las ciudades federales, incluida Addis Abeba; los asuntos religiosos; la construcción institucional con un enfoque en el estado de derecho y los derechos humanos.
Asimismo, el desarrollo socioeconómico y la gestión de los recursos; la lucha contra la corrupción; y la consolidación de la paz y la reconciliación nacional.
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