El presidente etíope, Taye Atske-Selassie, al intervenir en la clausura del magno evento, agradeció a los cerca de cuatro mil participantes —entre ellos líderes religiosos, ancianos, mujeres, jóvenes, agricultores, pastores, académicos, representantes políticos y grupos cívicos—, quienes portaron la confianza y la voz de 130 millones de ciudadanos.

Selassie también reconoció la organización de un proceso estructurado y fundamentado en el conocimiento y los valores nacionales, la formulación de agendas centradas en los intereses del país y el establecimiento de procedimientos claros para la deliberación.
Subrayó que, si bien el diálogo es una cultura arraigada desde hace mucho tiempo en el tejido social de la nación, dotar a esta práctica tradicional de forma y estructura la convierte en un pilar fundamental para la construcción de una Etiopía moderna y en una salvaguarda frente a los desafíos actuales.
Expresó su sincero agradecimiento al primer ministro Abiy Ahmed por impulsar la materialización de esta iniciativa, así como a la Cámara de Representantes del Pueblo (parlamento) por dotarla de una sólida base jurídica.
Al destacar el valor histórico del diálogo, el presidente etíope expuso como resultados clave el proporcionar un entorno de madurez donde surgieron ideas constructivas a partir de perspectivas divergentes, en aras del bien común, así como los debates políticos que evolucionaron desde las impulsivas hacia la serenidad y la reflexión profunda.
De igual manera, sentar las bases para transformar el panorama político de Etiopía, alejándolo de la confrontación y la hostilidad, la superación definitivamente las disputas políticas, la violencia y los conflictos armados, y elevar el nivel de las interacciones sociales al fomentar un lenguaje respetuoso con un nuevo estándar para el discurso político civilizado.

Al mencionar desafíos narrativos de mayor alcance, el jefe de Estado rechazó lugares comunes políticos como «Etiopía se encuentra en una encrucijada» o «Etiopía está al borde del colapso», señalando que quienes propagan reiteradamente tal retórica buscan su propio beneficio en lugar de seguir el verdadero camino de la nación.
La Conferencia de Diálogo Nacional comenzó el 15 de julio pasado centrada en ocho pilares fundamentales de la agenda: estructura gubernamental y sistema político; status de las ciudades federales; asuntos religiosos; fortalecimiento institucional, Estado de derecho y derechos humanos; cuestiones socioeconómicas.
Asimismo, abordó la corrupción y buen gobierno; consolidación de la paz.
ga/nmr













