En julio pasado Washington resolvió aplicar un gravamen de 12,5 por ciento a una parte importante de las importaciones chilenas, bajo el pretexto de que el país no ha implementado mecanismos para impedir el ingreso de bienes producidos con trabajo forzoso, lo cual fue rechazado por la Cancillería.
Es en este contexto que la funcionaria del ministerio de Exteriores recibió a la comitiva norteamericana encabezada por Jeffrey Goettman, de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés).
Chile aspira a lograr que se eximan algunas de sus exportaciones de esos impuestos aduaneros, entre ellos el salmón, frutas, vinos y madera. El cobre y el litio quedaron liberados de esa carga tributaria.
“Estamos llevando adelante una negociación seria, con una mirada de largo plazo y con el objetivo de defender los intereses de Chile y de mejorar las condiciones de acceso de los productos nacionales al mercado estadounidense”, dijo Estévez.
En ocasión de la visita, la organización Chile Mejor sin TLC advirtió este lunes que la controversia arancelaria constituye una demostración de las limitaciones del Tratado de Libre Comercio entre los dos países, vigente desde enero de 2004.
“El TLC no ha cumplido sus promesas y no nos protege de los aranceles”, afirmó en un comunicado.
En opinión de ese grupo detrás de la presión comercial existe una disputa geopolítica más amplia por el acceso y control de recursos estratégicos latinoamericanos.
La agrupación exige que el Gobierno informe públicamente qué materias serán discutidas y qué compromisos podría asumir Chile a cambio de una eventual eliminación o reducción del arancel adicional.
El comunicado advierte que las conversaciones podrían extenderse hacia ámbitos estratégicos, militares y geopolíticos, en momentos en que Washington busca reforzar sus alianzas hemisféricas.
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