Al ofrecer este lunes un balance de los dos primeros meses transcurridos desde los dos terremotos del 24 de junio, la gobernante puntualizó en algunos datos de la recuperación económica del país en medio de las dificultades generadas por las sanciones y los efectos del doblete de sismos.
“Hoy estamos en otra etapa en la que se trata de rehabilitar las condiciones de vida de las familias y reconstruir mejor en la misma dirección con que asumimos la dirección crucial del país el 5 de enero de 2026”, expresó.
Subrayó que en medio de la emergencia natural rubricaron 50 acuerdos estratégicos en petróleo y gas que permitirán incorporar nuevas inversiones en más de 76 áreas productivas de hidrocarburos.
Rodríguez aludió al informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe que cifró un crecimiento para Venezuela de 6,5 por ciento para el 2026, el más alto de la región, junto a la acumulación de 21 trimestres consecutivos de expansión de la economía.
Otro aspecto ponderado por la dignataria fue la reducción de la brecha cambiaria al pasar en los últimos dos meses de casi el 30 por ciento al 12,3 %, por lo que están obligado, opinó, a hacer más.
La jefa de Estado encargada consideró estas cifras importantes, pero valoró que “no son ni con mucho el objetivo final” porque aún falta mucho por recuperar una economía gravemente impactada por las medidas coercitivas unilaterales que suman más de mil, según los datos oficiales.
El trabajo para mejorar los servicios públicos, valoró, no comenzó con los terremotos “ni termina con la reconstrucción”, y se refirió al plan nacional para mejorar en forma progresiva la electricidad, el agua, la salud, las escuelas, el hábitat, la vialidad y los servicios.
Afirmó que el terremoto agravó e hizo más urgente la tarea en la cual venían trabajando y estaban empeñados como la electricidad, para la cual firmaron acuerdos internacionales que permitirán incorporar nuevos megavatios al Sistema Eléctrico Nacional, además de ampliar de manera significativa la capacidad termoeléctrica.
A juicio de la mandataria encargada, el crecimiento de la economía debe traducirse en más empleo, mejores ingresos para los trabajadores, servicios y oportunidades para las familias.
Estamos trabajando para simplificar la burocracia, reducir trámites, ampliar los servicios digitales y evitar una persona tenga que entregar documentos que el Estado ya tiene, “queremos un Estado que resuelva, no que complique ni atropelle”, subrayó.
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