Esta suerte de diálogo entre dos genios de las artes plásticas, es la propuesta del Museo Picasso Málaga, anunciada este martes y que marca la fecha de inicio el 30 de octubre próximo y de cierre el 28 de febrero de 2027.
Munch-Picasso es el sencillo título de la muestra, para explorar el modo en que ambos abrieron paso al arte moderno a partir de una peculiar mezcla de experimentación y expresión de sus obsesiones y emociones.
Si de Picasso se recuerda siempre su monumental Gernika, de los horrores de la guerra y el fascismo, de Munch sería imposible pasar por alto El grito, símbolo de su atormentada vida y de la angustia humana.
Edvard Munch (1863-1944) y Pablo Picasso (1881-1973) llega a una propuesta que la comisaria, Paloma Alarcó, valora en la trama del discurso expositivo “un encuentro imaginario entre ambos artistas y explora diálogos imposibles entre dos personalidades dispares que nunca se encontraron”.
“Pertenecieron a generaciones y países distintos, tenían estrategias y sensibilidades artísticas divergentes y también formas opuestas de explorar la pintura, pero compartían una similar obsesión por los misterios profundos de la vida, así como intereses comunes a lo largo de sus fecundas carreras”, comentó Alarcó.
Son dos artistas fundamentales para comprender el nacimiento de la modernidad, y ahora tienen una cita en el Museo Picasso Málaga para mostrar un centenar de pinturas, dibujos y grabados con los que explorar las afinidades que atravesaron sus respectivas trayectorias y revelar cómo transformaron el lenguaje artístico.
La comisaria deslizó que sin plantear una relación de influencia directa, la exposición recorrerá los temas y preocupaciones compartidos que articularon la obra de estos dos creadores: el amor y el deseo, la enfermedad, la vida y la muerte, la soledad o la angustia existencial.
La figura femenina ocupa un lugar central en ese universo simbólico. Admiradas y deseadas, las mujeres aparecen también como presencias complejas y ambiguas, reflejo de las tensiones afectivas y psicológicas que marcaron el imaginario de ambos artistas.
Otro de los espacios de encuentro se situará en la vida moderna y sus escenarios de sociabilidad – cafés, cabarets y ambientes bohemios – que constituyeron tanto para Munch como para Picasso lugares de experimentación y observación desde los que construir una nueva visión del individuo contemporáneo, indicó la especialista.
Asimismo, en los apartados dedicados al cuerpo desnudo, el diálogo entre la obra de Munch y de Picasso permitirá reconsiderar el alcance de una creación radical que contribuyó decisivamente a redefinir el arte moderno y nuestra manera de comprender el mundo.
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