Durante una reunión este miércoles con funcionarios bajo la dirección del Comité de Planificación del Comité Central del PCV, el jefe de Estado insistió en que la preparación no consiste solo en tener una fuente de reemplazos cuando sea necesario, sino también en garantizar una sucesión y un desarrollo continuos y estables en la capacidad de liderazgo y gobernanza del Partido.
Así cada decisión del Comité Central, dijo, se transforma de manera más rápida y completa en resultados prácticos.
To Lam hizo hincapié en que preparar a los cuadros de hoy es preparar la capacidad de liderazgo del Partido para nuevas etapas de desarrollo.
Igualmente, señaló que la gestión de personal no se limita a colocar personas en puestos, pues es una labor directamente relacionada con el liderazgo y la capacidad de gobierno del Partido, la gestión, la administración y la capacidad de generar desarrollo del Estado, y la calidad operativa de todo el sistema político.
Al delinear las responsabilidades de la reserva estratégica, mencionó que independientemente del cargo que ocupen deben estar cerca de la gente y tener los pies en la tierra; y no deben basar su visión de la vida únicamente en informes y estadísticas.
Hay que estar dispuestos a escuchar opiniones diferentes a las suyas, incluso aquellas que no les agradan; deben comprender las dificultades y las necesidades legítimas de la gente y de quienes implementan directamente las políticas, puntualizó.
La credibilidad de los funcionarios –continuó- debe verificarse mediante el impacto real de sus decisiones en la vida de las personas.
To Lam expuso que la planificación es un proceso de preparación, capacitación, verificación y selección; no se trata de preparar puestos para altos funcionarios.
“No se trata de una promesa de puesto, ni de un derecho automático a ser nombrado o nominado, y desde luego no justifica una actitud pasiva. Los candidatos deben demostrar y verificar continuamente sus cualidades, habilidades, reputación y resultados”, remarcó el máximo dirigente vietnamita.
En resumen: la base son el carácter, la ética y la integridad; las competencias fundamentales son el pensamiento y la implementación organizativa; y la medida definitiva es el producto, la reputación, los resultados y la credibilidad en la práctica, subrayó.
Al explicar que es absurdo designar a un cuadro y después dejarlo a su suerte, To Lam afirmó que la asignación de tareas difíciles debe ir acompañada de la autoridad, los recursos y las condiciones necesarias.
Quienes se atrevan a asumir tareas difíciles no deben estar en desventaja con respecto a quienes elijan tareas más fáciles, pero la dificultad no debe usarse como excusa para la incompetencia o la irresponsabilidad, aseveró.
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