Una ley aprobada durante el segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018) permite a las mujeres acogerse a este derecho cuando el embarazo es producto de una violación, hay inviabilidad fetal o peligro para la vida de la madre.
Sin embargo, legisladores de los partidos de extrema derecha Nacional Libertario y Republicano presentaron un proyecto legislativo para obligar a las gestantes a escuchar los latidos del corazón del feto antes de someterse al procedimiento.
Si la mujer se niega, el médico que la atiende debe abstenerse de realizar el aborto.
La iniciativa, conocida como “Escucha su corazón” causó un amplio rechazo en el país e, incluso, el presidente de Chile, José Antonio Kast, fundador del Partido Republicano, dijo que no la apoyaría.
Según el estudio de la UDP, el 60 por ciento de personas que se identificaron de derecha expresaron su apoyo a la legislación vigente, mientras entre los de izquierda la cifra llegó a 86 de cada 100.
Cuando se tiene el apoyo de 70 puntos porcentuales hacia una política de Estado, esto significa que en una amplia mayoría de la población está firme la idea de contar con un derecho adquirido, dijo Claudio Fuentes, profesor de ese centro de estudios.
Agregó que entre quienes se opusieron al proyecto “Escucha su corazón”, el 58 por ciento son mujeres, como también fueron la casi totalidad de quienes protestaron en Santiago y 30 ciudades del país.
Este dato, dijo el académico, refleja la existencia de una brecha de género en opiniones sobre derechos reproductivos y sexuales en Chile.
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