Dicha cantidad no mostrará aumentos significativos de eficiencia, pues la rápida expansión de la capacidad impulsada en gran medida por la inteligencia artificial aumenta la demanda de refrigeración, de acuerdo con la firma de investigación energética Rystad Energy.
Se estima que las medidas activas de ahorro de agua podrían reducir el consumo anual de agua de refrigeración directa a 543 mil millones de litros bajo un escenario moderado y a 388 mil millones de litros bajo una agresiva vía de ahorro de agua para 2030.
Estas cifras solo capturan el consumo directo de agua de refrigeración, mientras que la huella hídrica menos visible incrustada en el suministro de electricidad agrega otra capa de complejidad, dijo Minh Khoi Le, directivo en Rystad Energy.
Los centros de datos utilizan agua principalmente para eliminar el calor generado por los equipos informáticos, pero el consumo varía ampliamente dependiendo de la tecnología de refrigeración, el clima, entre otros factores, según reflejó el portal Down to Earth.
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