La iniciativa busca replicar el acuerdo firmado en Estambul en julio de 2022, que expiró el 17 de julio de 2023 sin lograr su objetivo humanitario pleno.
La necesidad de retomar el pacto responde a la interrupción de los envíos de granos desde Rusia y Ucrania hacia Türkiye, según explicó el presidente de la Asociación Turca de Exportadores de Cereales, Kazım Taycı.
Casi el 40 por ciento de la demanda mundial de cereales depende de estos dos países. La falta de acceso a los mercados ya elevó los precios entre un 4,0 y un 4,5 por ciento; si el problema persiste dos meses, el incremento podría superar el 10 por ciento, alertó el empresario.
Taycı subrayó que los productos derivados del cereal son vitales, especialmente para el continente africano, y que la reapertura del corredor resulta estratégica para la economía turca.
El año pasado exportamos harina de trigo por valor de 13 mil millones de dólares y aspiramos a igualar esa cifra en 2026. Si el canal no se restablece, perderemos divisas difíciles de recuperar a largo plazo, añadió el dirigente gremial.
El analista económico local Murat Yıldırım, de la Universidad de Estambul, consideró que Ankara busca equilibrar sus intereses comerciales con su papel de mediador regional.
Türkiye no puede desatender el impacto inflacionario interno ni su responsabilidad como puente entre productores y consumidores vulnerables, puntualizó el especialista. Sin embargo, advirtió que las condiciones geopolíticas actuales son más complejas que en 2022.
El acuerdo original, firmado hace cuatro años, permitió la salida de granos de puertos ucranianos, pero Moscú denunció que Occidente desvió la mayor parte de los envíos hacia países ricos, incumpliendo la meta de asistir a naciones africanas y otras regiones necesitadas.
De su lado, el presidente ruso, Vladímir Putin, reiteró en múltiples ocasiones esa crítica, lo que llevó a la suspensión del mecanismo.
En este contexto, la propuesta turca enfrenta el desafío de garantizar que los futuros cargamentos lleguen realmente a los pueblos con hambre, y no solo a los mercados especulativos.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención si Ankara logra destrabar un nuevo entendimiento que evite una crisis alimentaria global, en momentos en que los precios ya muestran signos de tensión.
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