La tasa de actividad aumentó dos décimas hasta el 64,1 por ciento y la de empleo avanzó una décima hasta el 59,6 por ciento, según la fuente oficial.
En junio, el desempleo había descendido desde el 7,1 por ciento de mayo hasta el siete, en lo que había sido la primera baja desde febrero y el menor registro de los últimos cuatro meses.
Pero detrás del indicador general persisten diferencias importantes dentro del mercado laboral.
El desempleo entre los jóvenes de 14 a 24 años alcanzó el 21,1 por ciento, tres veces el promedio nacional.
En Montevideo, la tasa de desempleo pasó del 6,9 en junio al 7,2 por ciento en julio, una suba de 0,3 puntos porcentuales.
Al interior ocurrió lo contrario: la desocupación descendió desde el 7,1 hasta el 6,9 por ciento.
Hubo diferencias por sexo. En julio, la tasa de desempleo de las mujeres fue del 8,6 por ciento, frente al 5,6 entre los hombres, una brecha de tres puntos porcentuales.
La distancia fue todavía mayor en los niveles de participación. Entre los hombres, la tasa de actividad alcanzó el 70,9 por ciento, mientras que entre las mujeres fue del 57,8, una diferencia de 13,1 puntos porcentuales. Como en meses anteriores alrededor del 21 por ciento de la masa laboral no cotiza en la seguridad social, símbolo de informalidad en el trabajo. El subempleo resultó superior al ocho por ciento.
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