El aumento del costo de la gasolina y, especialmente, del gasóleo elevó los gastos de transporte, distribución y movilidad de miles de empresas, con particular incidencia en aquellas, cuya actividad depende directamente de los vehículos comerciales.
Según estimaciones de la Confederación Nacional del Artesanado y de la Pequeña y Mediana Empresa (CNA), Italia acumulará entre marzo y agosto de este año un sobrecosto energético cercano a los 11 mil 600 millones de euros frente a los niveles registrados antes del agravamiento de la crisis.
De ese monto, unos cinco mil 800 millones de euros corresponden exclusivamente a los mayores precios de la gasolina y el gasóleo, mientras otros tres mil 700 a tres mil 800 millones están relacionados con el encarecimiento de la electricidad y entre dos mil y dos mil 200 millones por el gas.
La situación resulta particularmente delicada para las pequeñas empresas, que disponen de menor capacidad financiera para absorber el aumento de los costos y trasladarlos a los precios finales sin perder competitividad.
Datos oficiales muestran la magnitud del problema. Por ejemplo, el pasado día 27, el precio medio del gasóleo en modalidad de autoservicio se situaba por encima de los dos euros por litro en varias regiones italianas, mientras la gasolina también rondaba o superaba ese umbral.
En el caso del gasóleo, utilizado ampliamente por vehículos comerciales y de transporte, el encarecimiento resulta especialmente significativo.
Tres días antes, el 24 de agosto, el promedio nacional alcanzaba 2,131 euros por litro, frente a 1,622 euros registrados en la misma fecha de 2025, un incremento cercano al 31 por ciento, según la Agenti Fnaarc (Federazione Nazionale Associazioni Agenti e Rappresentanti di Commercio), la organización sindical italiana más representativa del sector de los agentes y representantes de comercio.
Para numerosos empresarios, el problema no se limita al precio que pagan directamente en las estaciones de servicio, ya que el aumento del combustible repercute en toda la cadena productiva, desde el traslado de materias primas hasta la distribución de mercancías y los desplazamientos de trabajadores y representantes comerciales.
La presión sobre las empresas se produce, además, en un contexto de elevada volatilidad de los mercados energéticos.
Para las asociaciones empresariales, las medidas temporales adoptadas por el Gobierno italiano pueden aliviar parcialmente el impacto, pero no ofrecen una solución estable ante una eventual prolongación de los precios elevados.
Agenti Fnaaarc consideró que el recorte de 17 céntimos por litro aplicado al gasóleo es insuficiente y reclamó medidas estructurales que permitan a las empresas afrontar las oscilaciones de los precios con mayor previsibilidad.
También Confesercenti —una de las principales asociaciones empresariales de Italia, que representa y defiende los intereses de cientos de miles de pymes— advirtió sobre el riesgo de que el encarecimiento de los combustibles termine trasladándose al conjunto de la economía mediante mayores costos para las empresas y las familias.
to/mml













