Bardella, quien debió hacerse a un lado para permitir que su mentora Marine Le Pen fuera la candidata oficial de RN, señaló que de llegar al poder su formación organizará rápidamente una consulta popular sobre la inmigración.
Deseamos que la votación se celebre “con motivo de la primera vuelta de las elecciones legislativas (anticipadas)”, declaró el máximo dirigente de la ultraderecha gala durante una entrevista en el canal BFMTV.
“En ese texto estarán incluidas todas las disposiciones jurídicas, administrativas y sociales necesarias para permitir que el pueblo francés recupere el control de la inmigración”, señaló Bardella.
A diferencia de Le Pen, quien intenta hablar lo menos posible de medidas contra los migrantes en busca de reducir la oposición que genera en parte del electorado su posición xenófoba, Bardella expuso todo un programa para limitar la migración.
“Propondremos eliminar el derecho del suelo, expulsar sistemáticamente a los delincuentes y criminales extranjeros y establecer la prioridad nacional en las ayudas sociales”, detalló.
De esa forma, el joven presidente de RN abogó por suprimir el derecho a la ciudadanía de los nacidos en este país, muy similar a lo que solicita el presidente estadounidense, Donald Trump, en su país.
“Haremos que las solicitudes de asilo sean tramitadas en las embajadas y consulados de los países de origen y recuperaremos el control de nuestras fronteras”, afirmó Bardella, para dejar claro que la RN mantiene su visión radical antiinmigrante.
Mientras Le Pen defiende una edad de jubilación a los 60 o 62 años, Bardella aboga por abandonar el criterio de una edad fija de jubilación y establecer, además, un pilar de capitalización.
Al referirse a las posibilidades de financiamiento de la campaña de su formación, Bardella reconoció que en estos momentos “ningún banco francés respondió favorablemente. Seguimos buscando”.
La financiación del RN es objeto de polémica, cuando la propia Le Pen fue condenada por estar en el centro de un esquema de malversación de tres millones de euros de la Eurocámara, al falsificar puestos de ayudantes de eurodiputados, para buscar así dinero para su partido.
De hecho, Le Pen, aunque vio rebajada sus tres condenas, debió portar un brazalete electrónico por un año, pero apeló ese veredicto y ahora asiste a todas las actividades proselitistas sin el dispositivo.
mh/to













